Me permito interrumpir mi descanso blogero, ante la lectura de algunas noticias que estos días circulan por la red. Experimento la necesidad de plasmar en mi blog algunas de mis impresiones. 

Me planteo a menudo una reflexión, pensando en los numerosos cristianos que viven a diario una brutal persecución en este siglo XXI. Estoy convencido de que ellos no conciben que pueda haber otros cristianos que vivan su fe como algo trivial, como un añadido a sus vidas,  un acto social, o un status que demostrar; estoy convencido de que ellos perciben su fe y la del resto de bautizados en Jesús como seguidores de su mensaje , cargando su cruz, viviendo en la esperanza y la alegría de la resurrección. Para ellos ser cristiano es llevar a la práctica en todo su actuar el anuncio del evangelio. Han entendido muy bien lo que significa seguir a Jesús, hasta dar la vida por Él y de ello tenemos constancia en las tristes imágenes que a menudo nos ofrece internet y los medios de comunicación y que lamentablemente cada vez nos impresionan menos porque han entrado a formar parte de la rutina audiovisual.

Y me planteo esta reflexión ante algo que ya lleva tiempo turbándome, viendo lo que veo, leyendo lo que leo y escuchando lo que escucho en personas que se declaran cristianos. Pero quiero ir más allá, hablo de esas personas que se autodenominan cristianos practicantes, que dicen llevar una vida de piedad y devoción, que manifiestan que van a misa a diario y que practican sus retiros espirituales anuales. Chapó por ellos si lo viven en el amor, en la entrega, en el servicio, en definitiva si lo viven en la caridad, que es el mensaje clave de todo el evangelio.

El bofetón me llega cuando escucho, veo o leo cosas como las que me topé hace unos días, donde un sacerdote le contaba a un amigo que: “Yo primero soy nacionalista y después cristiano”,  o aquello de: “los negocios son los negocios y la fe es la fe”. Me aturde, porque algo me dice que este no es el cristianismo que yo he descubierto ni creo sea el de muchos y menos de aquellos que son perseguidos por proclamarse cristianos y  que están dispuestos a ser humillados, torturados, quemados, expulsados, degollados por seguir a Jesús y no renegar de Él,  pronunciando su nombre cuando son ejecutados, revelando  de esta forma su elección de Cristo crucificado y su esperanza en Cristo resucitado.

Pocas veces hablo de política en mi blog, tampoco hoy lo voy a hacer, porque mi reflexión es sobre la fe, sobre la coherencia de vida que debe regir para un cristiano. Jesús lo dejó muy clarito, sin ambigüedades, sin interpretaciones. “El que quiera venir en pos de mí,niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga”. (Lc 9,33). ¡Niéguese a sí mismo!...

Se celebrará el próximo mes de septiembre aquí en España, unas elecciones catalanas que se han presentado con una sola intención, alcanzar la independencia de Cataluña. No voy a entrar en el tema, ya hay suficientes foros en la red para hablar y debatir sobre  ello, y yo quiero ir por el camino que me importa de verdad, que es el de intentar seguir a Cristo con coherencia a la luz del evangelio, secundando el consejo del apóstol Pablo: “ Si no tengo caridad nada soy”. Si algo ha traído claramente y en abundancia toda esta iniciativa independentista, ha sido una gran falta de caridad entre las personas. ¿Y que tiene que ver la independencia con la fe y la caridad? se preguntarán algunos. Pues lo que he podido vivir hasta ahora, me demuestra que muchos han logrado que entre ellas surja una verdadera batalla.

Discusiones, enfados, acusaciones, juicios,exaltaciones, marginación, indignación, furia, coacciones, manipulaciones… por desgracia la lista es extensa. ¿Dónde se ha colocado la caridad?...Dice San Pablo: “Ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, estas tres. Pero la mayor de todas ellas es la caridad”. (I cor.13). Un cristiano nunca debe perder de vista esta enunciación.

¿El fin justifica los medios? No podemos contestar afirmativamente a esta pregunta. Jamás un cristiano coherente puede aprobar dicha aseveración, por eso mi argumento es una invitación a  la reflexión a todos aquellos que colocan sus apegos, sentimientos,intereses, ideologías, antes que a Dios. “Amarás a Dios sobre todas las cosas”, reza el primer mandamiento que Él nos dejó. Y eso no admite ninguna interpretación, eufemismo o justificación.

Hablaba al principio que la invitación de Jesús y la condición indispensable para seguirle es tomar la cruz. La cruz es dolor, es repugnancia, es renunciar al yo, es dejarlo todo y abrazarla como Él la acogió, y claro que duele toda cesión que se nos puede arrancar del alma. Pero Cristo es exigente, como lo es el amor y no caben las ambigüedades.El precio pagado ha sido muy caro. Le ha costado mucho y lo ha hecho por todos, sin exclusión alguna. ¡Por todos!

El fin no puede hacer que aceptemos que un partido (CDC) que se declara con unos valores cristianos, se mezcle con otros donde  están ausentes;con otros que se convierten muchas veces en auténticos acosadores de cristianos. No se puede pagar la entrada para participar en el espectáculo de circo que han montado, presentando promesas que no llegarán y quimeras que se esfumarán.

Un cristiano de verdad tiene que ser coherente con lo que profesa. Y los partidos políticos deben encontrarse con ello, es una de las pocas armas que nos quedan para presionar y reclamar la justicia, la honradez, el bien común y la verdad. Ellos son conscientes del extenso campo existente para recoger votos entre los cristianos y por eso no podemos permitir ser engañados como Pinocho y su amigo Lucignolo . No podemos salir del país de los juguetes con orejas y rabo de burro. No podemos permitir la manipulación, las excusas, y justificaciones. Nosotros solo tenemos una Verdad y un Camino para seguir y este es Cristo, que se convierte en nuestra Vida. 

San Ignacio de Loyola nos plantea en su ejercicios espirituales que todo lo que hagamos sea para la mayor gloria de Dios y nos invita a preguntárnoslo en todas las acciones que emprendamos en nuestra vida diaria. “¿Esto que voy a  realizar hoy, en este momento, va a dar más gloria a Dios?...” De nosotros depende la respuesta. 

Yo digo no a los obispos, sacerdotes, consagrados y laicos que anteponen sus sentimientos, intereses, ideologías y raíces antes que a Dios. El amor es internacional, católico significa universal, por eso  no queremos fronteras, no queremos aislamientos, no queremos rupturas ni secesiones, divisiones ni discordias, somos libres de verdad. No ponemos coto al amor, no cerramos puertas. Nuestra etiqueta es la de la unión. "En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros." (Jn 13,35). Quien proclame lo contrario, está engañando.

San Josemaría Escrivá dejó escrito en su libro "Forja" su pensamiento sobre los nacionalismos, así en su número 879 dice:

“Rechaza el nacionalismo, que dificulta la comprensión y la convivencia: es una de las barreras más perniciosas en muchos momentos históricos.
Y recházalo con más fuerza -porque sería más nocivo-, si se pretende llevar al Cuerpo de la Iglesia, que es donde más ha de resplandecer la unión de todo y de todos en el amor a Jesucristo”

Y de nuevo en su otro libro "Surco" escribe en el punto 315:

"Ama a tu patria: el patriotismo es una virtud cristiana. Pero si el patriotismo se convierte en un nacionalismo que lleva a mirar con desapego, con desprecio —sin caridad cristiana ni justicia— a otros pueblos, a otras naciones, es un pecado".

A un cristiano de verdad, lo que le interesa es Cristo, es el fin último de su vida y a Él se entrega con todas sus consecuencias. Lo dice muy bien el Obispo de Vic Mn. Casanova quien recibe numerosos ataques por parte de los nacionalistas, desde que se atrevió a decir:

"La Iglesia catalana no existe”, porque aunque no lo parezca, éstas no son declaraciones políticas, son puramente teológicas, la Iglesia es una sola, lo correcto es decir  "La Iglesia que peregrina en Cataluña".

Me adhiero totalmente a lo que  Monseñor Casanova proclamaba a sus fieles:

Cristiano: "Un hombre encendido de caridad que prende fuego por todas las partes donde pasa; que desea eficazmente y procura por todos los medios encender a todos con el fuego del amor divino. Nada lo tira para atrás; disfruta en las privaciones; aborda los trabajos; abraza los sacrificios; se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. Sólo piensa como seguirá e imitará a Jesucristo a orar, a trabajar, a sufrir y a procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas”.

Eso es lo que nos importa a los cristianos que día a día intentamos seguir a Cristo crucificado y resucitado. Quien nos dirija por otro camino falta a la verdad evangélica.


Empiezan ya las vacaciones para muchos,también para este blog. Tiempo que nos saca de la rutina en la que nos sumergimos durante el año. Soñamos con descansar, dedicar más tiempo a los nuestros, gozar con buenas tertulias, descargar tensiones y sacar lo mejor de nosotros. Y mientras pienso en ello, me pregunto a menudo si Dios está en nuestra rutina. ¿Le hemos puesto como prioridad en estos días?

Que poquito se oye entre los cristianos, manifestar el deseo ardiente de aprovechar las vacaciones para dedicar más tiempo al Señor. Yo mismo caigo en la cuenta, de que muchas veces me quedo buscando huecos donde poder encajar mi encuentro con Dios , como si Él fuera el  que ha pedido cita conmigo. Resulta fácil olvidarse de que los necesitados somos nosotros. Buena ocasión ofrecen las vacaciones para dejarse curar, para saciar la sed, para llenarse totalmente de Él.

Que todos sepamos poner cada día a Dios en el lugar que le corresponde. Amarás a Dios sobre todas las cosas. Anoté para la ocasión unas palabras que Benedicto XVI nos dirigió para este tiempo que me ayudaron a vivirlo desde la perspectiva del agradecimiento, deseo que así sea también para vosotros:

"Todo buen cristiano sabe que las vacaciones son un tiempo oportuno para distender el físico y también para nutrir el espíritu a través de amplios espacios de oración y de meditación, para crecer en el encuentro personal con Cristo y conformarse cada vez más con sus enseñanzas.

El tiempo de las vacaciones es un momento idóneo para "dar el primer lugar a lo que efectivamente es lo más importante en la vida", escuchar la palabra de Dios.

La persona humana debe trabajar, empeñarse en los quehaceres del hogar y profesionales, pero necesita ante todo a Dios",

"Sin amor, aún las actividades más importantes pierden valor y no dan alegría. Sin un significado profundo, todo nuestro afán se reduce a mero activismo estéril y desordenado".

Os deseo unas felices vacaciones. En septiembre, con el comienzo del nuevo curso, intentaré estar de nuevo aquí si Dios quiere, compartiendo aquello que nos une: ¡Nuestra fe en Cristo!


Hoy presento una película que seguramente no veremos en las salas de cine comercial y que por ello pasará desapercibida para la gran mayoría. No la he visto, pero está nominada a los "Oscar" de cine católico. Si si, también existe un festival de cine católico "Mirabile Dictu" Aquí podéis acceder a su web (Mirabile Dictu), por ese motivo me parece interesante intentar conseguir visualizarla, al menos si os topáis con ella, que sepáis de que va.


Me refiero a "Flow" una película dirigida por David Martínez Álvarez.Protagonizada por el actor Juan del Santo,galardonado con el premio a la mejor interpretación masculina en el Overlook Cinemavenire International Film Festival de Roma.


Anteriormente, en el Peloponnesian Corynthian Internacional Film Festival, tal película recibió el premio al mejor director para David Martínez, al mejor actor para Juan del Santo y a la mejor fotografía para José Martín Rosete, así como nominaciones al mejor guión, mejor vestuario y mejor banda sonora.

Asimismo, en el Festival Internacional de San Juan de Pasto (Colombia) “Flow” quedó entre las finalistas y fue nominada a la Mejor Película de Bajo Presupuesto. También ha sido seleccionada en otros varios festivales, destacando el británico Chichester International Film Festival, cuyos vicepresidentes son Maggie Smith y el actor Kenneth Branagh. En este festival participaron el director norteamericano Abel Ferrara y el director francés Patrick Leconte, este último con un film protagonizado por Gerard Depardieau y Jacqueline Bisset.


Flow es una película de cine independiente que cuenta la historia de Walter Mann, actor, está a punto de alcanzar el sueño de su vida: protagonizar su propia función teatral. Acariciando ese momento, algo hará que todo lo que tiene salte en pedazos. Flow nos cuenta la historia de un hombre que libra una batalla interior entre su luz y su oscuridad, a través de un viaje, en el que uno de los dos polos terminará por imponerse.

Flow habla de la amargura del ser humano y del difícil tema del perdón y de la reconciliación con uno mismo y con la vida. También de las relaciones familiares, de la soledad, de la relación entre la vida y el arte, la espiritualidad y el arte; en definitiva, del viaje interior del ser humano.


Flow es una película rodada en nueve días, por un equipo de rodaje de nueve personas, protagonizada por un solo actor y apoyado por una joven actriz en un secundario pero importante papel. Producida sin apoyo alguno hasta el día, con la inversión personal de los productores. Con un presupuesto de rodaje de 30.000 euros y alrededor de 30.000 en postproducción, sin incluir la futura distribución y recorrido por festivales.


El personaje principal aparece en el noventa y cinco por ciento de los planos de la película. Durante el seguimiento de sus desventuras y peregrinación, los cuatro personajes que interpreta en los ensayos de la obra que está apunto de estrenar, le vuelven a visitar para enriquecer con sus textos las conflictos que se le van planteando en su vida fuera del teatro.
Las voces de tres grandes de la escena Española, Concha Velasco, Emilio Gutierrez Caba y Lluís Homar, acompañados por los no menos grandes Francesc Garrido, Oscar Sanchez Zafra, Alejandra Lorente y Gonzalo Baz apoyan al protagonista dando vida a su entorno familiar.


Pilar Rahola nunca ha sido” santa de mi devoción”, no me gusta las formas agresivas  que le he visto usar  para imponer sus argumentos en los debates televisivos o radiofónicos, sobre cualquier tema presentado para la ocasión. Para aquellos que no la conozcan Pilar Rahola Martínez es una filóloga, política, periodista y tertuliana radiofónica y televisiva española de ideología independentista catalana. El evangelio de hace unos días nos invitaba a vivir : “¿Cómo puedes decir a tu hermano: ``Hermano, déjame sacarte la mota que está en tu ojo, cuando tú mismo no ves la viga que está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo y entonces verás con claridad para sacar la mota que está en el ojo de tu hermano.” (Lc 6,42).Y ya es la segunda vez que Pilar Rahola me sorprende de forma positiva.

El pasado 21 de junio, el arzobispado de Barcelona invitó a un evento denominado “Café joven youcat”  a dicha periodista,  para hablar del papel de la religión en nuestra sociedad. Ella se define como no creyente. Me desconcertó su elección  para hablar sobre el tema y mi primera reacción fue la de llevarme las manos a la cabeza, y son ya muchas, las veces que al hacerlo me demuestra que debo ser menos impulsivo, leer la letra pequeña, juzgar menos y quedarme con lo bueno de las cosas y confieso que esta vez Pilar me ha callado.

Ella misma ha expresado su malestar, diciendo que la gente se queda más con sus declaraciones externas que con lo que escribe de forma más pausada e interiorizada, y tiene razón, porque he leído artículos suyos que me han gustado y que están cargados de un gran sentido común . Y aunque mi ideología política está en las antípodas de la suya, y mis convicciones morales están en contra de muchas de las suyas, esto no debe impedirme reconocer  lo bueno y positivo de otras afirmaciones.

En esta tertulia con los jóvenes dijo cosas muy interesantes y acertadas. Os dejo resumido lo que manifestó a los  asistentes :

- “No hay gente tan extraordinaria como la gente de Iglesia, y especialmente la gente de la Iglesia católica, cuando te los encuentras por el mundo en situaciones de conflicto”.

-"Aunque he sido muy combativa en mi adolescencia y en mi juventud con los temas de derechos civiles, especialmente de los derechos de la mujer, sí que he ido desarrollando un respeto por aquella gente a la que la fe les hace mejor persona, y sobre todo a aquellos que dedican la vida. Eso obviamente te sacude y hace temblar tus propias dudas porque te das cuenta que algo ha encontrado esa persona que la hace mejor”.

-“La gente que no somos creyentes, o que nos hemos desapuntado o estamos en camino de replanteárnoslo, tenemos que ser capaces de estar cerca de gente que es creyente pues esa luz de alguna manera también te ilumina y te ayuda a ser mejor”

-"El creyente es gente interesante"“Esto a mí me ha sensibilizado mucho entendiendo al cristiano como víctima. Y me preocupa constatarlo, delante de un mundo al que le importa un pepino. Yo no soy creyente pero no me molesta en absoluto que la gente lo sea, más bien todo lo contrario, especialmente la gente que llega a la convicción de la fe porque ha hecho un proceso personal de crecimiento, porque es gente muy interesante”.

-"Si ahora se acabase el mundo, el primer texto que tendríamos que salvar son las tablas de la ley. Los diez mandamientos son la clave de la libertad.

- "La libertad se construye con el no, no con el sí. ‘Tú no puedes matar, tú no puedes robar’. Lo que crean los diez mandamientos es esa frontera de... ‘mire, no, no todo está permitido’.

- "Yo creo que la religión católica remontará porque siempre tras una época más seca para un sentimiento religioso, y también es el caso de cualquier ideología  acostumbra a crecer aunque sea de manera silenciosa y a reforzarse. Y pienso que habrá una revolución católica, aunque pacífica, justamente por el tema de las persecuciones".

-"Los que sois creyentes estáis más acompañados que los que no lo somos, sobre todo delante de la muerte, que es una mala jugada terrible. Delante de la muerte los no creyentes tenemos un agujero negro; el creyente encuentra ahí un bálsamo. Pero también en la vida cotidiana".

-"Algunos piensan que la solidaridad es un invento de la izquierda. Puñeta, ¿y las monjas de toda la vida saliendo por el mundo?

-"Me molesta el fanatismo progre, que tengamos una mirada paternalista, papanatas de toda creencia religiosa; una actitud progre que además se acompaña del menosprecio de la Iglesia católica. Se favorece toda creencia mientras no sea la católica".

-“Son los no creyentes los que no dejan el diálogo a menudo, porque los no creyentes somos un poco chulos”.

-“Yo solo os pido una cosa: quien sea creyente porque ha llegado a la convicción de que la fe te mejora como persona, adelante, con mucha valentía. Yo os animaría a que salieseis del armario: no iría mal más presencia católica. Os lo dice alguien que no es creyente: salid del armario, llevad una cruz, porque a veces estáis parados en estas cosas de querer quedar bien. Convertíos en abanderados de lo que creéis" (Fuente : Religionenlibertad

Pienso que no está nada mal para alguien que se confiesa no creyente, y acepto la invitación que hace en la conclusión de su exposición: “Convertíos en abanderados de lo que creéis” y añado: "Lo que creemos,  también nos enseña a buscar lo bueno de cualquier persona".


Hace unos días recibí una sacudida. Leía el pasaje donde Jesús recrimina a los que le habían invitado, por juzgar el acto de una mujer pecadora que le lavaba los pies con sus cabellos. Les hace notar su falta de cortesía con el  convidado y alaba el gesto amoroso de quien se siente pecadora.

Y es que la palabra de Dios hay que leerla muchas veces, porque es la Palabra de un enamorado hacia sus criaturas, y en ella, nos canta su amor, nos enseña, nos advierte, nos protege, nos alienta, nos consuela… nos corrige . Todo por amor y para amarle. Una pareja de enamorados que se envían cartas, nunca se cansan de leer una y otra vez lo mismo, y una y otra vez descubren algo nuevo.

Pues así  ha ocurrido en la mañana en la que escribo este post. Y si tuviera que resumir lo aprendido, lo haría en una sola frase: “Sigo sin saber ver a Jesús en el otro”. Os cuento.

Haber trabajado  en un centro sanitario en el turno de noche, te hace topar con algunas personas deambulando por los alrededores del hospital, buscando no sabes muy bien el qué. Unos pidiendo a los que esperan en las salas de espera, unos céntimos para sacarse un café, otros, recogiendo las colillas que encuentran por el suelo, alguno que se queda en un banco de la calle para dormir, el que se cuela en los lavabos para asearse, o el que se pasa la noche , discurriendo arriba y abajo, sin saber cuándo parará.

También aparecen de vez en cuando, los que padecen trastornos psiquiátricos, y los que esperan impacientes que amanezca, para recoger su dosis de metadona. Así que la mayoría se convierten en caras familiares para los que trabajan en el centro.

Recuerdo en especial en mis últimos meses de trabajo a un joven, que venía a menudo, y en poco tiempo había sufrido una transformación física brutal. El deterioro en todo su cuerpo era patente. Cuando lo vi por primera vez estaba corpulento y me convertí en  observador de su decadencia corporal. Nunca hablaba, pero sí me saludaba con la cabeza cuando  entraba al vestíbulo a sacarse un café con los céntimos conseguidos. Uno más que se dejó arrastrar por el mundo de la droga. Por su aspecto apostaba a que su vida no se alargaría mucho más. Ya he sido testigo de unos cuantos, con esa misma apariencia, exhalar su último aliento en la sala de urgencias.

Decía que no sabía ver a Jesús en los demás todavía, porque hoy me he dado cuenta, después de haber visto  lo que he visto, lo mucho que aún me cuesta amar al prójimo. Os ofrezco los resultados de mi reflexión: Ni siquiera una vez, intenté hablar con el joven y deteriorado visitante, y así con el resto de ambulantes nocturnos. No se beneficiaron de una sonrisa mía, ni se me ocurrió ofrecerles el café que mendigaban, dejándome llevar por el consejo de los de seguridad, de que si un día lo hacía, los tendría siempre allí pidiéndomelo. Empiezo a pensar que esa excusa me vino muy bien para tranquilizar mi conciencia. Pero hoy, el pasaje evangélico donde Jesús reprende a los que le han invitado, se ha hecho presente en mí.

He ordenado mi habitación, me he aseado y he salido para asistir a misa. Al entrar en la iglesia, me llama la atención, la silueta de alguien, que me resulta familiar y que se dirige hacia el lugar donde se encuentra una imagen de Cristo crucificado a tamaño real.  A medida que se acerca, reconozco esa figura. Es el joven drogadicto que venía por las noches al hospital. Su gorra de béisbol me lo confirma. Y entonces veo algo que me sacude profundamente. Al llegar a la imagen de Jesús, lo abraza a la altura de las rodillas, se queda allí estático y lo besa sin cesar, cierra los ojos, calla y continúa abrazado, sin importarle las miradas ajenas… Zas… menudo zarandeo  siento en mí.  No quiero perderme la escena, y la contemplo avergonzado, ante mis omisiones, experimentando un momento de gran amor, entre Jesús y el joven drogadicto.

No he podido pensar en otra cosa durante  el rato de oración antes de la misa. ¡Cuántas veces me quedo en lo superficial!

No necesita más comentario mi anécdota. No siempre situamos bien los personajes del evangelio. Es fácil reconocernos, en el hijo pródigo, pero muy pocas en el  fariseo que limpia su copa por fuera.

Que el Señor nos enseñe a caminar por el camino de lo profundo, a no quedarnos con la fachada de las cosas. Pidamos amar sin medida a todos, porque en todos está ÉL.


El jueves pasado  visualicé la película que hoy comparto con vosotros. Lo cierto es que buscaba otro tipo de argumento, pero me topé con una agradable sorpresa, estaba convencido de que sería otra película sensiblona de Disney y tuve que reconocer que estaba equivocado. Estoy hablando de McFarland USA. Os la recomiendo.


Jim White (Kevin Costner) es un entrenador de fútbol americano juvenil que se ha quedado sin trabajo. Ha tenido un problema con sus entrenados, jóvenes norteamericanos irrespetuosos, poco comprometidos con el deporte. En ese incidente inicial están las primeras ideas de la película. Los jóvenes norteamericanos no valoran lo que tienen, no pelean para obtener mejores resultados. Pero White y su familia van a redescubrir el sueño americano cuando él consigue un trabajo en McFarland, California.


Al llegar al pueblo descubre que no hay WASP (blanco anglosajones protestantes) sino una población íntegramente conformada por inmigrantes mexicanos y sus hijos. Allí White será profesor en un colegio secundario y con algo de desgano les dará clases de educación física a los adolescentes del lugar, también muy escépticos acerca del nuevo profesor "Blanco". Estos jóvenes estudian pero también trabajan a destajo en los campos como agricultores, nada les es gratuito, nada les resulta fácil. Cuando White descubra que tienen un gran talento para correr, se le ocurrirá la absurda idea de formar un equipo de cross country con los jóvenes de la escuela.


Tampoco White sabe nada de entrenar corredores. Todos deberán aprender. Con esa consigna sencilla, tradicional, con la clásica historia del equipo de “tapados” que debe luchar por encontrar su lugar, la directora Niki Caro arma una historia muy emocionante, llena de humanidad, construida alrededor de personajes nobles. Claro que Kevin Costner es el actor para esta clase de películas. Tanto por la facilidad con la que él se vincula con las historias deportivas, como por la carencia de cinismo en su actuación y su personalidad. Porque una de las cosas que caracteriza a McFarland es su falta de cinismo.


No hay película menos cínica este año que la que aquí comentamos. Es difícil que una película de deportes lo sea, más cuando se trata de esta clase de equipos, pero igual llama la atención en los tiempos cínicos que corren, que una película tenga esa nobleza directa chapada a la antigua. Y una bajada de línea extra: la película es la más contundente y clara defensa de los mexicanos inmigrantes en Estados Unidos. De hecho el título original es McFarland USA aludiendo a la idea de que es este pueblo mexicano el que mejor entiende la idea del sueño americano. El esfuerzo, la ética, la confraternidad, todos valores que la película defiende. La película es una agradable sorpresa con una postura política y humana transparente y con uno de los más americanos actores que tiene el Hollywood contemporáneo. (Fuente : Santiago Garcia)


No encontré el trailer en español sin subtítulos


Título original:McFarland, USA
Año :2015
Duración :128 min.
País: Estados Unidos Estados Unidos
Director: Niki Caro
Música: Antonio Pinto
Fotografía: Adam Arkapaw
Reparto : Kevin Costner, Maria Bello, Mariann Gavelo, Elsie Fisher, Martha Higareda, Morgan Saylor, Vincent Martella, Catherine Toribio, Daniel Moncada, Connor Weil, Diana Maria Riva, Carlos Pratts, Vanessa Martinez, Joshua Cooper, Chelsea Rendon, Natalia Cordova
Género :Drama | Basado en hechos reales. Deporte. Atletismo. Años 80


Soy consciente de que yo también decepciono a otros, y me consuela saber que si yo no lo percibo, tampoco los demás deben caer en la cuenta del daño, que a veces puede traer la desilusión. Creo que la caridad consiste en eso, excusar  siempre,  de lo contrario abriremos las puertas al rencor, al resentimiento, y a la tristeza.

Pienso que después del amor entre un hombre y una mujer,  muchos sitúan  la  amistad.  Basta entrar en internet, para encontrar infinidad de textos sobre ella. Yo mismo he escrito varias veces en el blog sobre el tema. Tal vez, porque en la sociedad de hoy, junto con el amor, la amistad verdadera es difícil de encontrar. "Primero yo, y después yo". Parece ser que es lo que prima en este mundo acelerado.

Los que tienen o han tenido un amigo de verdad, saben el beneficio que obtienen de él. Apoyo, que no regatea ningún sacrificio. Consejo, con el único fin de conseguir la felicidad. No huye ante las dificultades dejándote solo. Comprensión  ante tus errores… ¡Es como tu sombra, nunca te deja!

He visto presumir a más de uno, hablando de los amigos que tiene en  las redes sociales. Uno te invita, aceptas casi sin conocerlo y te alegras de contar con un amigo más. Algunos encuentran su gozo, en cada uno que se apunta a la lista. ¿Amigos?...

La amistad, al igual que el amor, es un compromiso de entrega mutua, si solo uno cumple con su rol, no hay forma de que prospere ¿Buscamos apoyo, consuelo, comprensión, consejo, tiempo, dedicación, sacrificio? El otro… ¡también!...

Duele comprobar que alguien piense, que el otro al que un día llamó amigo  “ya no le es útil". Ya se ha olvidado del apoyo incondicional que obtuvo, donde el tiempo se le regaló,  donde el consuelo se le ofreció, se ha olvidado de los llantos compartidos, del  sacrifico y renuncia a otras prioridades… “Un amigo fiel es una protección segura; el que lo encuentra ha encontrado un tesoro”, dice el libro del Eclesiástico, por eso cuando se pierde duele tanto.

La amistad es muy exigente, me molesta profundamente que se adultere esta hermosa palabra con sentimientos repipis de niñas adolescentes. Al amigo se le quiere, en la prosperidad y en la adversidad, en la alabanza y en la corrección. Hoy se viven amistades de usar y tirar. Nuestra alma necesita sentimientos auténticos, amigos auténticos, relaciones auténticas… cuanto más pronto nos demos cuenta mejor.

Desafortunadamente en estos tiempos, hasta la amistad y el amor se han vuelto desechables para muchos. Basta ver las redes sociales y comprobar lo fácil que se hacen amigos y lo fácil que se tiran a la papelera. Le damos a una tecla y zas… Amigo nuevo. Así, nunca nos sentiremos solos; resulta muy fácil hacer clik en  “eliminar”, cuando no conviene. Desaparece al instante. Un chollo, los amigos virtuales, basta su foto de perfil en nuestra página, para sentirnos afortunados  en amistad.

"La conversación agradable atrae muchos amigos,y al que habla amablemente todos lo saludan. Que sean muchos tus amigos,pero amigo íntimo sólo uno entre mil".

"Un amigo fiel es una protección segura;el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio;su valor no se mide con dinero.
Un amigo fiel protege como un talismán;el que honra a Dios lo encontrará.
El amigo es igual a uno mismo,y sus acciones son iguales a su fama". (Libro del Eclesiástico, 6)

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