Lo Último

18 mayo 2015

La eterna juventud


Buscando una noticia en la red, me topé con un documental que me llamó la atención; se titulaba “La eterna juventud”, pero a medida que iba visionándolo cada vez me incomodaba más, y cuando lo acabé me sentí escandalizado ante lo que mis ojos habían visto y mis oídos habían escuchado.

Todo transcurre en lujosas salas de espera,  un grupo de mujeres esperan su turno de visita con el especialista de su “renacimiento físico”. Estaban allí para comprar juventud. No daba crédito a lo que oía, toda su conversación versaba sobre el último tratamiento que había salido al mercado, con sus precios orbitales y que a ninguna parecía preocupar. Una de ellas confesaba: “soy adicta a estos productos”, siempre pendientes como verdaderos brókers anhelando el nuevo género para adquirir. Hablaban de los costos de esos  artículos, como el que compra chuches en un kiosco. ¡Cuántas personas vivirían al mes con una sola de esas inversiones!... 

Si señor, las damas vestían elegantemente, pero no observé belleza en ninguna de ellas, solo veía rostros artificiales, algunos hasta me parecieron deformados, y la sala semejaba una competición para valorar quien se había hecho más retocamientos. Presumían de sus alisamientos, implantamientos, engrosamientos, y mientras pronunciaban esas palabras a mí me resonaba el eco de su realidad: “miento, miento, miento…” Creo que más que ganar habían perdido, pero ellas se pavoneaban ante los elogios de unas hacia las otras. También había algo espiritual en sus conversaciones, les escuché decir: “ Estás divina, cielo”…

Salas de espera generando una juventud que no volverá. Me quedo con las arrugas de Madre Teresa, con la figura sufriente de Juan Pablo II. Esos cuerpos “viejos” estuvieron batallando hasta el último aliento de su vida terrenal, con una fuerza que solo emana de un espíritu joven. Hoy podemos gozar de su belleza eterna. Me encantó que el pastor de la iglesia católica, no se cortara un pelo, apareciendo ante el mundo anciano, enfermo, cansado, baboso, tembloroso… Nos dio una gran lección de un gigante del espíritu. Nadie puede negar la dulzura que produce el rostro de Madre Teresa en medio de sus enormes arrugas. ¡Guapa, guapa!

Hablando de jóvenes,seguramente Goethe, cuando escribió Fausto, no tendría en mente que 200 años más tarde la sociedad, podría verse reflejada en ese personaje que creó, donde éste vende su alma al diablo para recobrar su juventud y poder gozar de los placeres de la vida.

A Oscar Wilde no se le conoce el don de profecía, pero en su obra “El retrato de Dorian Gray” supo plasmar, lo que 120 años después de su publicación, parece estar cumpliéndose. Lord Henry le dice a Dorian: "¡Lo único que vale la pena en la vida es la belleza y la satisfacción de los sentidos!”.

En ocasiones, juzgamos el presente como una necesidad continua de renovación y novedad. Mientras más retornamos al pasado, más queda patente que la historia se repite. La humanidad poco ha cambiado, inclinándose la balanza hacia lo peor. Las pasiones, el deseo de vivir eternamente joven, la búsqueda continua de placer, el lujo, los vicios, el engaño, etc. ¿Qué tiene de novedoso? ¿En qué se distinguen muchos de los famosillos de hoy, a los personajes creados por Wilde y Goethe? El hedonismo y el narcisismo, están en su época dorada. Joven, viejos… ¿A quién colocamos hoy estas etiquetas? Muchas de ellas se han puesto de forma equivocada.

Están los jóvenes del botellón y discoteca, que acaban cada fin de semana en urgencias hospitalarias, atiborrados de alcohol, pastillas y pidiendo la píldora del día después. Esos que no saben divertirse si no se han tomado su ración “pastillera” para ponerlos eufóricos. Este es el aguante de muchos jóvenes, este es el espectáculo de su juventud: Vómitos, resacas, llantos y mal humor post-diversión.Luego están los que pasan el día en el gimnasio, probando dietas, y llenándose de anabolizantes, broceándose, depilándose, llenándose de cremas y ungüentos sobre su cuerpo, adquiriendo espejos para cada sala de su hogar donde poderse mirar continuamente, y convirtiendo su paseo en un continuo observarse en el cristal de cada escaparate. Otros aguantando largas y dolorosas sesiones de tatuajes, o clavando en su carne una gran variedad de agujas, aros y tornillos, en una búsqueda incesante de ser reclamo para los demás.

Yo me quedo con los jóvenes de verdad. Los que creen y esperan, los que alegran y entusiasman, los que luchan y se desviven por los demás. Los que ponen toda su energía en las causas justas, los que tienen ganas de cambiar este mundo egoísta, los que se apuntan a ser solidarios con los demás, los que se unen por el derecho a la vida, los que se manifiestan por el totalitarismo y manipulación reinante. Gracias a Dios conozco a varios de éstos. Uno de ellos en  mayo de 2003, en Cuatro Vientos (Madrid) proclamó con fuerza a pesar de su voz temblorosa: “Soy un joven de 83 años”. Hoy lo veneramos como San Juan Pablo II. Consiguió la terna juventud. 

06 mayo 2015

La dulce espera


En este mes de mayo, quiero dedicar alguno de mis post a la Virgen, así que hoy lo hago con una devoción a la Madre de Dios que desconocía  se trata de Nuestra Señora de la dulce espera.

La devoción a Nuestra Señora de la Dulce Espera se remonta a muchos años atrás. Hay imágenes de la Virgen María embarazada como por ejemplo la Virgen de Guadalupe Patrona de México y de América, donde se percibe el abultamiento de su vientre. Muchos son los que se encomiendan a nuestra Señora de la Dulce Espera pidiendo con Devoción por la llegada de un Hijo, por el feliz término de un embarazo, como también son múltiples los agradecimientos de aquellos que fueron escuchados por la Virgen y hoy disfrutan de la dicha de ver crecer sano y feliz al niño tan deseado. La imagen de la Virgen de la Dulce Espera se ha popularizado reproducida en Estampas, esculturas, etc., donde aparece con una mano sosteniendo un libro Símbolo de la Palabra y con la otra acaricia su vientre.

Para aquellos padres que desean tener un hijo hay una novena que enlazo en esta entrada, podéis encontrarla  aquí 

04 mayo 2015

Corazones rotos


Los que me siguen por Facebook, pudieron leer la semana pasada, mi petición de oraciones ante un drama humano sucedido a una gran amiga de este blog. Desde mis inicios en esta bitácora ella ha participado en numerosas ocasiones con sus comentarios, y hasta el presente ha sido fiel en el seguimiento del mismo. 

queridos lectores, el jueves pasado fui sacudido a primera hora del día con una noticia que aún hoy me angustia y me hace pensar en el dolor humano. Mi amiga perdía a su hijo en un trágico accidente en el hogar. El pequeño de 14 meses se ahogó en la comida. Hago lo posible por no imaginarme la escena  porque debió de ser algo horrible. Cumpliendo los deseos de su madre utilicé las redes sociales, para pedir oraciones por esta gran y querida familia, que encontraron de forma imprevista sus corazones destrozados. Hoy vuelvo a pedir plegarias por ella y los suyos desde esta página, porque es su casa también.

Publicaba en mi “Isla de Mnemosine” una frase de Concepción Arenal: “El dolor cuando no se convierte en verdugo  es un gran maestro”. Verdugo; que palabra más acertada para definir ese dolor que rompe el corazón en mil pedazos.  ¿Cómo entenderlo? ¿Cómo podrá convertirse en maestro?... Solo la experiencia vivida en otros testimonios desgarradores que han pasado por el mismo trance, me hacen confiar en que la esperanza no debe apagarse.

No hay nada que pueda aliviar la aflicción de las personas que han perdido a un ser querido. No podemos consolarles, no podemos arrancar de su ser el dolor, ni suprimirlo, ni mitigarlo. Es inútil que ofrezcamos la frase ideal y adecuada,  es ineficaz porque no existe. ¿Y qué podemos hacer entonces para depositar ese bálsamo que nuestro ser querido necesita? La experiencia me confirma que lo mejor que se puede hacer, es hablar con el corazón, admitir que no se sabe lo que hay que decir, que no existen las palabras apropiadas para paliar el dolor que está experimentando y que lo único eficaz es acompañar ese sufrimiento hasta que dure.

No caigamos en la tentación de rellenar los silencios con palabras vacías, muchas veces esos silencios acompañados de un gesto tienen el mejor efecto. Y la mejor expresión que podemos ofrecer es aquella del ofrecimiento: "¿Qué puedo hacer por ti?" Ante este desgarro del alma, lo único valioso y efectivo es permanecer al lado del que sufre. Sin palabras, sin consejos, sin juicios.

Pensemos que la persona que sufre cuando comparte desesperadamente su pena, busca de alguna forma el consuelo que sabe no va a llegar, pero lo necesita, no quiere sentirse sola.  Nosotros los cristianos desde el silencio, tenemos una forma útil de poder reconfortar y es con la oración y la comunión de los santos. La fe es la que nos ofrece la esperanza para seguir, es la que nos aparta de la desesperación de aquellos que no creen y se rebelan. La fe es la que espera que un día nuestras preguntas tendrán respuesta. 

El misterio del dolor siempre estará ahí hasta que el mundo se acabe. Acabo con un texto de José Luis Martín Descalzo que predicó sobre el dolor desde su experiencia:

Quiero prevenir contra un gran error muy difundido entre personas de buena voluntad: la tendencia a ver en la enfermedad y el dolor algo objetivamente bueno. Creo que se ha hecho, especialmente entre los cristianos, mucha retórica sobre la bondad del dolor, con la que se confunden tres cosas: lo que es el dolor en sí; lo que se puede sacar del dolor; y aquello en lo que el dolor puede acabar convirtiéndose, con la gracia de Dios. Lo primero es y seguirá siendo horrible. Lo segundo y lo tercero pueden llegar a ser maravillosos.

Cristo mismo lo dejó bien claro en su vida: jamás ofreció florilegios sobre la angustia, no fue hacia el dolor como hacia un paraíso. Al contrario: se dedicó a combatir el dolor en los demás, y, en sí mismo, lo asumió con miedo, entró en él temblando, pidió, mendigó al Padre que le alejara de él y lo asumió porque era la voluntad de su Padre. Y entonces acabó convirtiendo el dolor en redención. Es mejor no echarle almíbar piadoso al dolor. Pero hay que decir sin ningún rodeo que en la mano del hombre está conseguir que ese dolor sea ruina o parto. El hombre no puede impedir su dolor, pero puede conseguir que no lo aniquile, e incluso lograr que ese dolor lo levante en vilo.

Querida Ale, estoy a tu lado.

03 mayo 2015

Domingo de Cine - El Maestro del Agua


No me atraía ni el título de la película ni el poster de la misma, así que a punto estuve de descartarla para visionarla, pero leí la crítica y me adentré en ella y debo confesar que me ha gustado. No es un peliculón, pero si es un film que atrapa y que mantuvo en todo el metraje mi atención, Así que es la que recomiendo esta semana. Estoy hablando de : "El maestro del agua"


Una aventura épica ambientada cuatro años después de la devastadora batalla de Gallipoli, en Turquía, durante la Primera Guerra Mundial. El granjero australiano Connor (Russell Crowe) viaja a Estambul para descubrir qué ha pasado con sus hijos, declarados desaparecidos en combate, al tiempo que forja una relación con una hermosa mujer turca (Olga Kurylenko), propietaria del hotel en el que se hospeda. Aferrado a la esperanza y con ayuda de un oficial turco, Connor se embarca en un viaje a través del país para descubrir la verdad acerca del destino de sus hijos.


Debut como director de Russell Crowe –también protagonista– en el centenario de la batalla de Gallípoli, bien recogida en el film homónimo de Peter Weir, aunque centrándose sobre todo en el punto de vista australiano. El neozelandés se inspira en hechos reales para seguir las tribulaciones del granjero australiano Joshua Connor, que ha perdido a sus tres hijos en la Gran Guerra, lo que ha hecho enloquecer a su esposa, embargados ambos por la pena. Tras otro suceso desgraciado, Joshua decide cumplir la promesa hecha a su mujer de viajar a Estambul para averiguar cómo cayeron sus vástagos, encontrar sus restos en el campo de batalla y traerlos de vuelta a casa. Puede ayudarle su talento natural de zahorí.


Sorprende gratamente esta historia de hechuras clásicas e impresionante marco a lo David Lean, primero Australia, luego Turquía, que sirve para mostrar que el dolor también existe en el lado otomano, lo constata el protagonista en la pensión donde se aloja, ahí le atiende una viuda de guerra con un niño.


Drama, aventuras, romance y cine histórico y bélico se dan bien la mano, y se agradece la visión del lado turco –lo que obviaba el Gallípoli de Weir–, el nacimiento de una nación. También asoma el enfrentamiento con los griegos –villanos acordes a los tiempos de crisis europea que corren–, la postura británica y avances humanistas como dar digna sepultura a los caídos en combate. Los flash-backs en las trincheras se introducen bien, y en el caleidoscopio de personajes arquetípicos llama la atención el oficial otomano encarnado por Yilmaz Erdogan, un hombre con virtudes humanas, comprometido en la lucha por Turquía y capaz de empatizar con el dolor del campesino que quiere saber qué fue de sus hijos. (Fuente: decine21)


Título original :The Water Diviner
Duración :111 min. | Drama
Año: 2014
Países: Australia, EE.UU., Turquía
Dirección: Russell Crowe
Intérpretes: Russell Crowe,Olga Kurylenko,Yilmaz Erdogan,Cem Yilmaz,Jai Courtney,Ryan Corr,Isabel Lucas,Damon Herriman, Jacqueline McKenzie
Música: David Hirschfelder
Fotografía: Andrew Lesnie

01 mayo 2015

Caras vemos, corazones no sabemos


Siempre hay gente positiva y negativa, distintas formas de ver la vida, pero en nuestro vivir diario siempre nos movemos entre el dolor y el gozo, entre las penas y alegrías, la oscuridad y la luz, entre el desierto y  el vergel. Y todos sabemos que el amor verdadero lleva una impronta que lo distingue de sucedáneos y falsificaciones. El amor verdadero es donación y eso conlleva muchas veces sufrimiento, pero quien lo asume sabe que ese dolor se transforma en algo maravilloso. El amor es así.

Pues en el video que hoy traigo me llamó la atención ese constraste que ofrece el amor. Uno lo ve todo negativo y el otro se queda con lo positivo. Dos grandes voces de la canción francesa Edith Piaf y el que fué su marido Theo Sarapo, de quien dicen se casó por interés, pero otra fue la realidad. Otro día os la cuento. Bueeeeno vale, os la explico ahora.

Edith Piaf nació para la tragedia. Conoció el sufrimiento desde antes de nacer, pues su madre no la quiso nunca. La mujer era artista de la legua, y el embarazo la estorbaba. Varias veces intentó en vano librarse de lo que traía en el vientre. Quizás a consecuencias de eso la niña nació débil, enfermiza, casi ciega. Su madre la abandonó pronto. Unas prostitutas se hicieron cargo de ella, y luego la dejaron en manos de unas monjas.

No llegó a vivir 50 años Edith Piaf. La agotaron los quebrantos físicos y la morfina, a la que recurría en grandes dosis para calmar los dolores de cuerpo y alma que padecía. Toda su vida le cantó al amor, pero jamás lo conoció; sólo supo de él en versiones adulteradas, falsas. Cuando fue famosa gastaba su dinero en pagarse amantes jóvenes. Se sentía fea, y lo era, pero nadie se daba cuenta de eso cuando Piaf cantaba. Pequeña, sin un adarme de maquillaje, vestida perpetuamente de negro, entregaba sus canciones con tal pasión que ante su voz el mundo desaparecía y quedaba sólo ella sola, sola, solitaria, en soledad.

Poco antes de morir la cantante se casó con un hombre mucho más joven que él: Theo Sarapo. Todos pensaron que el esposo era un oportunista, un chulo que se sacrificaría algunos meses -la Piaf ya estaba muy enferma- para alzarse con la cuantiosa herencia de la diva.

En efecto, un año después de la boda murió Edith Piaf. Su testamento confirmaba la opinión del vulgo: Theo Sarapo era el heredero universal y único de la cantante. Todas las puertas se le cerraron al inmoral sujeto que tan villanamente se había aprovechado de la soledad de la gran artista para quedarse con sus propiedades y su dinero.

Poco después el hombre desapareció. Se supo que había vendido todos los bienes de Edith, y hasta los efectos personales de la esposa muerta. Seguramente se había ido al extranjero a disfrutar con otra mujer la fortuna recibida. Años más tarde una noticia apareció, perdida en la página roja de los diarios: Theo Sarapo se había suicidado. Sólo entonces se supo la verdad. La herencia de Edith Piaf había consistido sólo en deudas. Manirrota, desordenada, pródiga, la cantante no tenía al casarse más que deudas y unas cuantas fincas de poco valor. Theo lo sabía, y aun así se casó con ella, pues en verdad la amaba. Tras la muerte de Edith Piaf se dedicó por entero a pagar las deudas de su esposa, a fin de preservar su buen nombre. Cuando acabó de cumplir los compromisos se suicidó. Dejó un recado en el que decía que se mataba para estar en el otro mundo con su amada.(Fuente: Armando Fuentes Aguirre)

Ahí va el vídeo

29 abril 2015

Una carta para leer


En una de las llamadas telefónicas que recibí la semana pasada, mostrando interés por mi estado de salud, se me habló de una carta muy interesante que me invitó a ponerla en mi blog. Le comenté que ya la había publicado pero le mostré mi entusiasmo al recordármela y tener la posibilidad de volver a reflexionar sobre ella.

He leído cosas interesantísimas que me han ayudado no solo a enriquecerme espiritualmente, también a recibir aliento, ante la semejanza que los creyentes de hoy día tienen ,con los que siguieron desde el principio a los discípulos de Jesús. Cambia lo exterior, pero el alma humana siempre es la misma.

En ellos podemos descubrir las mismas pasiones, desórdenes, vicios y apegos que muchas veces sentían ante la fe descubierta, y podemos gozarnos en la fidelidad, entrega, ardor, alegría y servicio que invadieron sus vidas. La persecución, la incomprensión y el testimonio, son fácilmente reconocibles en momentos actuales.

La persona que me invitó a tal lectura, acaba haciéndome una pregunta: “¿Se nos distingue ahora a los cristianos por el modo de vivir?" …

La historia nos demuestra sus vaivenes, motivados sin duda por esa lucha interior entre el bien y el mal. Historia en la que desde el principio, el diablo no ha cesado en el intento destructivo de la obra de Dios. Podría compararse a un péndulo, que va y viene. Etapas llenas de fe y de grandes valores morales y vuelta al abandono de las mismas. ¡Esta es nuestra debilidad humana! Nos cansamos de la rutina, y ésta se instala en nosotros cuando nos olvidamos del servicio y el amor a los demás, el verdadero fruto del conocimiento de Dios y nuestra entrega a Él.

Pero la Iglesia está viva, y nunca ha dejado de ser la luz para los hombres. De ella recibimos el vigor, la alegría y el testimonio para seguir el camino marcado por Nuestro Señor. Muchas veces nos quedamos en nimiedades. ¡Debe admirarnos, y confortarnos que sea la única institución que se mantiene en pie desde su fundación hace 2015 años!Que prueba más contundente de que está sostenida y guiada por el mismo Jesús.

Los frutos de santidad emergen a lo largo de los siglos. Quienes se quedan con la debilidad humana para atacarla, desconocen la sobrenaturalidad de la misma, donde el diablo se asienta de forma violenta y escondida para confundir, engañar y destruir a quien a ella acude.

¿Y de qué carta se me habló? Pues una muy antigua que seguramente muchos conoceréis  Un tratado apologético dirigido a un tal Diogneto, que al parecer, había preguntado acerca de algunas cosas que le llamaban la atención sobre las creencias y modo de vida de los cristianos: “¿Cuál es ese Dios en el que tanto confían?; ¿cuál es esa religión que les lleva a todos ellos a desdeñar al mundo y a despreciar la muerte, sin que admitan, por una parte, los dioses de los griegos, ni guarden, por otra, las supersticiones de los judíos?;¿ cuál es ese amor que se tienen unos a otros, y por qué esta nueva raza o modo de vida apareció ahora y no antes?”

El desconocido autor de este tratado, compuesto seguramente a finales del siglo II, va respondiendo a estas cuestiones en un tono más de exhortación espiritual y de instrucción que de polémica o argumentación. Literariamente es, sin duda, la obra más bella y mejor compuesta de la literatura apologética: sus formulaciones acerca de la postura de los cristianos en el mundo o del sentido de la salvación ofrecida por Cristo son de una justeza y una penetración admirables.

Os invito a saborearla, no os defraudará (enlace aquí

27 abril 2015

Yo seré...



Leía la semana pasada una frase de San José Cafasso : “El cielo está lleno de pecadores convertidos y hay espacio para más”.

Hoy mi post es muy breve, porque con el precioso vídeo que comparto solo queda, ver, oír, reflexionar y orar.


26 abril 2015

Domingo Cine - La Isla de Giovanni


Hoy una película de animación que en casa ha gustado mucho, se trata de La Isla de Giovanni, joyita del director  Mizuho Nishikubo (‘NEXT A-Class’), basada en hechos reales, y cercana en su tono trágico a ‘La tumba de las luciérnagas’, de Isio Takahata. A veces cae en lo cursi, pero ofrece una bella animación limitada, de planificación sobresaliente y muy emotiva en su cóctel de hiperrealismo e insertos oníricos, inspirados en el relato ‘El tren nocturno de la Vía Láctea’ (1934), de Kenji Miyazawa. Se abre así a una trascendencia difusa, pero que refuerza sus elogios de la filiación y la fraternidad, la integración cultural, la reconciliación y el sentido religioso.


Como resultado de devastadores desastres naturales, la pequeña isla de Shikotan quedó unida a la de Sajalin Oblast. En este remoto rincón del mundo, dos niños de países diferentes entablan amistad, superando la barrera que implica hablar lenguas distintas y pertenecer a culturas muy diversas.


La historia es probablemente demasiado desgarradora para los niños más pequeños, pero los mayores y los adultos aficionados al anime encontrarán aquí mucho que apreciar . Hay momentos de verdadera belleza.



Título original : Giovanni no Shima
Año: 2014 
Duración:
101 min.
País: Japón
Director: Mizuho Nishikubo
Guión: Shigemichi Sugita, Yoshiki Sakurai
Música: Masashi Sada 
Fotografía: Animation
Reparto: Animation

24 abril 2015

Actitudes


Cuantas veces queremos acercarnos a los demás con actitudes fraternales,y aunque aparentemente somos aceptados;ignoramos que nuestros receptores,no se sienten con la confianza de estrechar ese lazo...por esa forma a veces de arrogancia,que creen visualizar,por esas palabras reflexivas que reclaman nuestra presencia y que son tomadas con imposiciones...

Porque la sensibilidad que nos entregan,es tan frágil, que si no la cuidamos involuntariamente, la hacemos añicos,dispersando escépticamente,lo que pudo ser un diálogo interesante

Cuantas veces, herimos inconscientemente,por no tener disponibilidad de paciencia,para analizar el entorno...sin percibir que está latente esa indiferencia gélida que nos duele.

Cuantas veces dialogamos con el silencio,por el desconsuelo de la soledad,pero somos tan exigentes,
que solo pensamos en nuestros pesares...sin comprender el dolor de los demás,a quienes castigamos con esas actitudes de incomprensión...

Porque no entendemos ese lamento por la lejanía, y no hemos valorado ese amor que nos brindan...
cuantas veces seguiremos así, sumergidos en ninguna parte,apesadumbrados por la soledad,y el vacío asfixiante que nos lastima tanto...


22 abril 2015

Hombres que confian


Quedan tres capítulos para acabar la serie  “Los pasos del silencio” dedicada a la vida monástica y contemplativa, ofrecida por la tv2000 italiana y que este blog subtitula al español.

Hoy nos detenemos en la Abadía Cluniacense de Santa María di Piona, situada en la localidad de Colico en la provincia italiana de Lecco, en la región de Lombardía. Monjes pertenecientes a la Orden del Cister.

Una vez más se nos invita a entrar en ese mundo de oración, recogimiento y silencio que tanto anhelamos los que buscamos a Dios en nuestra vida. Una vez más debo recomendaros su visión y que entréis también vosotros en ese clima para animaros a descubrir la necesidad de estar a la escucha del Señor.

Escribe el sacerdote Jean Lafrance :“El progreso en la oración es el de un continuo empobrecimiento. … (…) … en la oración todo termina por reducirse a una sola intuición o a algunas palabras repetidas indefinidamente. Por ejemplo, el puro sentimiento de la presencia de Dios te mantiene en silencio a lo largo de toda tu oración, o murmuras durante horas una sola invocación como la oración de Jesús.

La experiencia de la oración se parece a la de la amistad. En los comienzos, sientes la necesidad de comunicar a tu amigo muchos pensamientos y sentimientos, y, poco a poco, las palabras disminuyen para mantenerte en un profundo silencio ante el otro. Lo mismo sucede en la oración: a medida que avanzas, el silencio va adquiriendo más tiempo e importancia que las palabras. Todo tiene lugar en un más allá de las palabras y te basta una breve palabra de la Escritura para alimentar toda tu oración”. 

¡Que disfrutéis el vídeo!