Lo Último

27 marzo 2015

Sanar el alma


Pues tal vez sea el momento de acercarse al sacramento de la confesión, de no dudar mas, de dejar atrás la pereza y las mil y una excusa que siempre afloran en nuestra boca. ¡Dios nos espera! La luz de Cristo llega para inundarnos y solo la percibiremos en su plenitud si estamos limpios . Os dejo con las palabras del papa

El sacramento de la reconciliación es un sacramento de sanación. Cuando yo voy a confesarme, es para sanarme: sanarme el alma, sanarme el corazón por algo que hice no está bien. 
Sólo si nos dejamos reconciliar en el Señor Jesús con el Padre y con los hermanos podemos estar verdaderamente en paz. Y ésto lo hemos sentido todos, en el corazón, cuando vamos a confesarnos, con un peso en el alma, un poco de tristeza. Y cuando sentimos el perdón de Jesús, ¡estamos en paz! Con aquella paz del alma tan bella, que sólo Jesús puede dar, ¡sólo Él!

Sí, tú puedes decir a Dios: “Perdóname”, y decirle tus pecados. Pero nuestros pecados son también contra nuestros hermanos, contra la Iglesia y por ello es necesario pedir perdón a la Iglesia y a los hermanos, en la persona del sacerdote. “Pero, padre, ¡me da vergüenza!”. También la vergüenza es buena, es ‘salud’ tener un poco de vergüenza. Porque cuando una persona no tiene vergüenza, en mi País decimos que es un ‘senza vergogna’ un ‘sinvergüenza’. La vergüenza también nos hace bien, nos hace más humildes. Y el sacerdote recibe con amor y con ternura esta confesión, y en nombre de Dios, perdona. También desde el punto de vista humano, para desahogarse, es bueno hablar con el hermano y decirle al sacerdote estas cosas, que pesan tanto en mi corazón: uno siente que se desahoga ante Dios, con la Iglesia y con el hermano. Por eso, no tengan miedo de la Confesión

Quisiera preguntarles, pero no respondan en voz alta ¿eh?, cada uno se responda en su corazón: ¿cuándo ha sido la última vez que te has confesado? Cada uno piense. ¿Dos días, dos semanas, dos años, veinte años, cuarenta años? Cada uno haga la cuenta, y cada uno se diga a sí mismo: ¿cuándo ha sido la última vez que yo me he confesado? Y si ha pasado mucho tiempo, ¡no pierdas ni un día más! Ve hacia delante, que el sacerdote será bueno. Está Jesús, allí, ¿eh? Y Jesús es más bueno que los curas, y Jesús te recibe. Te recibe con tanto amor. Sé valiente, y adelante con la Confesión.

Queridos amigos, celebrar el Sacramento de la Reconciliación significa estar envueltos en un abrazo afectuoso: es el abrazo de la infinita misericordia del Padre. Recordemos aquella bella, bella Parábola del hijo que se fue de casa con el dinero de su herencia, despilfarró todo el dinero y luego, cuando ya no tenía nada, decidió regresar a casa, pero no como hijo, sino como siervo. Tanta culpa había en su corazón, y tanta vergüenza. Y la sorpresa fue que cuando comenzó a hablar y a pedir perdón, el Padre no lo dejó hablar: ¡lo abrazó, lo besó e hizo una fiesta! Y yo les digo, ¿eh? ¡Cada vez que nos confesamos, Dios nos abraza, Dios hace fiesta! Vayamos adelante por este camino. Que el Señor los bendiga.

25 marzo 2015

Envidia


Nos resulta fácil hablar del amor, sobre todo a nosotros los católicos, que tenemos un concepto más valioso de esta palabra. Y tenemos claro el significado de pecado, sabiendo que éste nos aleja de Dios. Y nos resulta facilísimo decir que somos pecadores, tanto que hasta parece deleitarnos en esta atribución. Nos escondemos bajo una falsa humildad. Buscamos la alabanza, y cuando ésta llega, ocurre que también nos sentimos molestos escuchándola, como si fuéramos conscientes de que no la merecemos. Cuando ésta se vuelca hacia otros, es fácil oír: “Si, pero tú no sabes…”. La crítica, la murmuración, se apoderan inmediatamente de nuestra boca para atacar sin piedad a quien ha sido beneficiado con algo que anhelábamos nosotros.

Es fácil hablar de la envidia de cosas materiales, y es tan fácil, que ni siquiera se habla. Pasamos directamente a la acción y nos ponemos a encontrar defectos por todas partes. El “Yo”, adquiere gran relevancia: “ Yo hubiera ido a…, yo elegiría…, yo no lo hubiera hecho…, yo ya lo probé…” La codicia y la concupiscencia nos hace entrar fácilmente en el terreno de la envidia.

El significado de la palabra envidia, manifiesta claramente su intención: mirar con malos ojos. Tristeza ante el bien ajeno .Forma parte de la rutina, confesarse de criticar, de murmurar, de hacer juicios temerarios…, Está en nuestra condición de pecadores. Pero hablar de envidia…. suena como más fuerte , como si fuera más grave.

Rebajar la fama y la dignidad humana, sentir celos, desprecio. Buscar incansablemente lo malo de la persona, todo esto hace sentirnos ruines y miserables.Es una enfermedad del alma. ¡Cuánto mal proviene de una actitud envidiosa! no por nada es uno de los pecados capitales. Que decir, si hablamos a nivel profesional, en esta sociedad tan competitiva. Nos importa un pimiento cargarnos al otro, con tal de alcanzar puesto y fama.

La envidia fomenta la crítica y ésta arrastra consigo, la murmuración, la destrucción de la reputación llegando a la calumnia, donde se acusa falsamente con la intención de dañar. Y todo esto, no hace más que corroer nuestro interior. Pero como decía al principio, la envidia no se limita a las posesiones y adquisiciones materiales, hoy más que ayer, se ceba en los valores morales que posee la otra persona.

Las gracias y dones que Dios concede a cualquier conocido nuestro, tendrían que suponer una inmensa alegría, y esto no sucede siempre. Y nos entristece, porque creemos que la vida espiritual, la vamos adquiriendo con nuestro esfuerzo y voluntad propia, olvidando que:” Sin Dios no podemos hacer nada”. Nuestro empeño y constancia a menudo, corresponde a un voluntarismo que encierra orgullo y vanidad, por eso no alcanzamos la paz interior que anhelamos, por eso las alegrías de los demás ,causan tristeza a nuestra alma y nos repugna el tener que reconocer, nuestra caída en las redes de la envidia.

La envidia es un gran obstáculo para ser felices. Escribía Séneca: “Contentémonos con lo nuestro, sin hacer comparaciones; nunca será feliz aquel a quien atormente que exista otro más feliz que él”

Seamos personas positivas, que juzgan con amor, que se alegran con todo lo que es bueno, con todo lo que hace bien a los demás. Es tan fácil equivocarse de juicio, que no vale la pena emitirlo. Debemos orar para que Dios nos haga capaces de amar más, con un corazón limpio y abierto, para poder mandar a volar a la envidia. Debemos, aparte de orar, también con nuestras acciones y actitudes promover donde nos movamos, un mundo donde reine la entrega al otro, y no solamente un mundo donde se esté esperando siempre que a mí se entregué el otro.

La envidia es un mal que, en mayor o menor medida, nos afecta a todos en algún momento de nuestra vida. Es un gusano que corroe y que conviene eliminar cuanto antes y cerciorarse que las larvas que quedan no vuelvan a crecer, tanto que nos ahoguen. La confesión es un buen matabichos. Desgraciadamente a este respecto, de la envidia “propia”, todos, tenemos mucho que limar.

No debemos dar tanta importancia a ciertas cosas o a ciertas palabras, sin importancia, que después se lleva el viento, sin antes, pensar que podemos hacer por las personas, como podemos cambiar su actitud, como podemos volcar nuestro amor en ellas. Esa es caridad de la buena, el único antidoto eficaz, contra la envidia y contra otros muchos males. Dar amor, donde no hay amor, para sacar amor; esa es la clave, no hay otra.

23 marzo 2015

Una decisión consciente



Noche oscura del alma. Que frase tan bella utilizó San Juan de la Cruz para describir el estado del alma, cuando entra en ella. Uno pierde la noción de la presencia de Dios. ¿Quién no ha sufrido en más de una ocasión, esa amarga sensación? ¿Cuántos días  me planteo si estoy cerca o lejos de Dios, asaltado por mil y una tentaciones y viendo al Amado que no se presenta, que parece no salir a mi encuentro? Cuanto anhelo de consolación, que no llega. Noche oscura del alma. ¿Seguro?

A veces creo que me resulta fácil hablar de ella, cuando mi tibieza es la culpable de que mi interior esté en grandes lodazales ¿Noche oscura o tibieza personal? Quien acoge como compañera a la tibieza deja que con ella ingrese la rutina, la falta de fe, la soberbia que nos hace ver todo sin sentido y aburrido. Perdemos el ánimo, que es lo que pretende el enemigo, y sentimos que no podemos.

¿Qué debería experimentar san Juan de la Cruz, al escribir de forma tan hermosa, la oscuridad de su camino espiritual? ¿Cómo vivió santa Teresa esos 30 años de sequedad y aridez en la vida de oración? ¿Cuál sería la tristeza de santa Teresita al comprobar que en sus meditaciones, su imaginación volaba por otros derroteros y, acababa, durmiéndose en ellas? ¿Cómo logró Madre Teresa de Calcuta emprender tantas empresas, en favor del prójimo, en una vida que ahora sabemos estaba llena de angustias y desconsuelo, donde Dios se le antojaba lejano?...

Contemplando sus vidas, contemplando sus penurias, viendo su fuerza, parecería que no dudaban ni un instante de la presencia de Dios en su existir. Pero aquí las protagonistas de sus vidas tienen dos nombres: Fe y abandono. Dos palabras que la tibieza no tiene en cuenta. El tibio, no quiere pronunciar sinceramente la palabra del abandono absoluto. Por eso antes de hablar de oscuridades, echemos una mirada sobre nosotros mismos, sobre nuestras omisiones. La tibieza es principalmente una actitud de la voluntad, una decisión consciente, es una aridez culpable.

¿Estamos tibios? Es el momento de reaccionar, de volver a bombear nuestro corazón, es el momento de volver a decirle al Señor : “Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo” (Jn21,17) “Confío en Ti”, es aquí cuando nuestras inseguridades vuelven a ser seguridades, nuestras rutinas novedades,  donde nuestros aburrimientos se tornan  en expectaciones henchidas de alegría.

" Aquí estoy ante ti, Dios mío.,.. Aquí estoy, rico en miseria y en pobreza, cobarde al máximo. Aquí estoy ante ti, que eres solo Amor y Misericordia". (P. Lemarchand, Trapense asesinado en Tibhirine).

22 marzo 2015

Domingo de cine - Loreak


Una película galardonada en los premios familia , se trata de la vasca "Loreak".

La vida de Ane da un giro cuando comienza a recibir flores  de forma anónima. Por su parte, las vidas de Lourdes y Tere también se ven afectadas por unas misteriosas flores: un desconocido deposita semanalmente un ramo en memoria de alguien que fue importante en sus vidas. Así, las vidas de las tres mujeres se ven alteradas por unas misteriosas flores.


Jon Garaño y Jose Mari Goenaga imprimen a la cinta una indudable calidad cinematográfica que acierta al hablar con las imágenes, que sabe escuchar a los personajes y que deja el tiempo suficiente al espectador para remansar los sentimientos. La historia es sugerente y mantiene el tono intimista en cada plano, para jugar con ese imaginario en el que todos nos refugiamos cuando las cosas no van del todo bien. En ese mundo personal, hay sutileza al adentrarse en unas almas que pasan por difíciles momentos y también delicadeza extrema para conmoverse con sus anhelos sin invadir, por ello, su intimidad ni mostrarla con descaro. 


La sensibilidad para recoger sentimientos hondos salta a la vista y las situaciones se resuelven con gran elegancia, mientras que el pulso entre ese trío de mujeres dolidas por la vida discurre entre la tensión y la curiosidad, por ejemplo en la conversación de Lourdes y Ane en el coche, ya al final de la película; en ese mismo sentido, también llama la atención la percepción subjetiva de un@s y otr@s para descubrir o suponer intenciones ocultas en un simple ramo de flores. De esta manera, las historias se construyen y se desmontan en la imaginación de unos seres necesitados de cariño, pero que a la vez no saben decir lo que sienten, y de ahí que prefieran escuchar la televisión, vivir de un amor fantasma o sufrir una infidelidad ficticia, o incluso amargarse con unos celos infundados o tener que esperar a perder el rencor a la vez que la memoria. Cada cual sufre por algo y esos sentimientos los percibe el espectador sin necesidad que los diálogos lo expliciten, además de percatarse de la diferente manera de vivir la realidad de hombres y mujeres.


Nada hay de malo en dar o recibir un ramo de flores… o quizá sí, pero en cualquier caso no es algo que se pueda o se deba investigar y perseguir. El bueno de Beñat es interpretado por todos según su necesidad y conveniencia, y las tres mujeres de su vida hacen más de la cuenta por convertirse en investigadoras de una verdad escondida. Las extraordinarias interpretaciones de todo el reparto, sobre todo de Nagore Aramburu (Ane) e Itziar Aizpuru (Tere), hacen que la historia discurra con aparente sencillez y asombrosa naturalidad. Sus rostros hablan sin desvelar el dolor y misterio que se encierra en su corazón, mientras que los directores saben ir de la realidad de unos gestos equívocos a un universo de ensoñación, para regresar después a la vida real en un convincente cierre de esta historia coral. En definitiva, una inteligente, sensible y profunda propuesta de cine, trabajada desde lo más interior y con la delicadeza de quien sabe que una flor es hermosa pero que puede llegar con espinas.
(Fuente: Cinemanet)


Título Original: Loreak
Dirección: José María Goenaga y Jon Garaño
País: España
Año: 2014
Duración: 99 min.
Género: melodrama
Interpretación: Nagore Aranburu, Ane Gabarain, Josean Bengoetxea, Gotzon Sanchez e Itziar Aizpuru.
Música: Pascal Gaigne
Fotografía: Javier Agirre
Estreno en España: 31 de octubre de 2014

20 marzo 2015

Sufrimiento



Ya os presenté en un post anterior, los vídeos que los "Siervos del Hogar de la Madre"  realizan de forma humorística para evangelizar, dirigidos  especialmente a los jóvenes.Podéis acceder a su web aquí.

Tal como os prometí, iría compartiendo algunos de ellos, así que hoy os traigo uno que nos habla sobre el sufrimiento del hombre.

"Quien no sabe de penas, en este valle de dolores, no sabe de cosas buenas ni ha gustado de amores, pues penas es el traje de amadores". (San Juan de la Cruz)

18 marzo 2015

Consolarle


Nos queda ya poquito para terminar esta Cuaresma. Jesús pronto estará en Getsemaní solo,experimentando  ese desamparo amargo, capaz de producirle la muerte. ¡Nunca he conseguido entrar en ese dolor! Imposible para mí el imaginar la tristeza que le invadió. Pienso en los momentos que a veces  se ha apoderado de mí ,y no puedo concebir una mayor. 

La Pasión del Señor debe consolarnos, y el amor recibido, debe movernos a salir corriendo para devolver ese consuelo , estando a su lado, convenciéndole de que su muerte sí trae la salvación del mundo.

Anoche me asaltó una pregunta: ¿Si Dios hubiese pedido a su Hijo que  pasara por toda la pasión y muriera por la salvación de una sola alma, tan solo por una, hubiese aceptado? Encontré enseguida la respuesta. Al instante,  la escuché en mi interior, me decía:” Ya lo he hecho, he muerto por ti. Por ti solo acepté” .

No podemos quedarnos en la muerte de Cristo  inmersos en un gentío de salvación. Cristo en la Cruz debe ser contemplado de forma singular. Viéndolo, tenemos que decirnos cada uno: Torturado por mí, crucificado por mí, fijando su mirada en mí. Entregando su Madre a mí. Cuando logremos captar esta realidad podremos entender el valor de la redención este mundo .En el Gólgota, no puedo estar entre la masa, debo postrarme a los pies de la Cruz recibiendo todo el amor que me da.

En estos pocos días de cuaresma que nos queda, os invito a ofrecer actos de reparación, contra tanta burla y desprecio a la Cruz, por los sacrilegios  y blasfemias, por el abandono de los Sagrarios, por el olvido y paganismo de la Semana Santa. Consolemos a Jesús, no nos apartemos ni un momento de Él. Vayamos cogidos de la mano de María, pidiéndole que no nos despistemos. Esforcémonos en tener un silencio exterior, dejando las preocupaciones y angustias, que nos asaltan. Busquemos el silencio interior, para estar a la escucha de cada paso de la Pasión. Estemos presentes en el Cenáculo, en Getsemaní, en la Vía dolorosa, en el Gólgota y encontrémonos todos en la alegría de la Resurrección.

"Sí, Señor, tengo que morir – contigo, por medio de ti, en ti – y así prepararme para reconocerte cuanto te aparezcas a mí resucitado. Hay tantas cosas en mí que necesitan morir: falsos apegos, codicia, ira, impaciencia y tacañería. Oh Señor, soy egocéntrico, estoy centrado en mí mismo, en mi carrera, en mi futuro, en mi nombre y en mi fama". (Henry Nouwen)

16 marzo 2015

Un sacerdote


Hace unos día recibí un recordatorio de un amigo que ha cumplido sus bodas de oro sacerdotales ¡50 años de fidelidad al Señor!

Llevamos años oyendo muchas injurias, burlas y calumnias dirigidas hacia los sacerdotes. Para nosotros los católicos es una obligación rezar por  ellos. ¡Nos necesitan! Hasta el mismo papa no cesa de pedírnoslo. Tenemos que ser conscientes de lo que significa ser sacerdote del Señor, ayudarlos con nuestra oración, sacrificio, y apoyo en todos los flancos en que podamos hacerlo.

Le escribí a mi amigo haciéndole una pregunta: "¿Padre ha pensado alguna vez, la cantidad de almas a las que ha llevado a Dios?" No necesito su respuesta, he podido comprobarlo por mí mismo. Me explicaba que había elegido para su homilía un texto del escritor argentino Hugo Wast , que ya conocía y que seguro que muchos de vosotros también , pero si queda alguien que aún no se ha topado con él , aquí lo tiene. Es una preciosidad

Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote;

Cuando se piensa que ni los ángeles, ni los arcángeles, ni Miguel, ni Gabriel, ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote;

Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo, en la Última Cena, realizó un milagro más grande que la creación del universo con todos sus esplendores, y fue convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote;

Cuando se piensa en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados, y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios obligado por su propia palabra, lo ata en el Cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios;

Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede remplazarle a él;

Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey, y que no es un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios.

Cuando se piensa todo esto….

Uno comprende el afán con que, en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que en su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal;

Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se reflejaba en las leyes;

Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación;

Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incorporable;

Uno comprende que más que una iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado.

Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre, que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su cuerpo y su sangre, para alimentar al mundo. -Hugo Wast-.

No puede cansarnos el testimonio, las palabras, el interés por quienes nos dan la Verdadera Vida y ayudan a reparar nuestras almas.

15 marzo 2015

Domingo cine - Fuerza mayor


Una familia de cuatro miembros –el matrimonio formado por Tomas y Ebba y sus hijos pequeños Harry y Vera– se disponen  pasar cinco días de vacaciones en una estación de esquí en Los Alpes franceses. Tomas trabaja demasiado y esos días podrán ser la oportunidad de verse más, de convivir más estrechamente. El tiempo es espléndido, el sol brilla y la nieve es perfecta. Pero mientras comen un día en la terraza del hotel, una avalancha de nieve se cierne sobre ellos. Cuando todo ha pasado y se comprueba que no ha habido daños, Ebba constata sorprendida que su marido ha salido corriendo y en décimas de segundo ha abandonado a sus hijos y a ella a su suerte.


Original película nórdica centrada en una potente crisis matrimonial que explota inesperadamente desencadenada por un hecho singular: la avalancha que les da un susto de muerte a los protagonistas. Desde luego, este elemento sirve al interés del director para mostrar al espectador la puntita del enorme iceberg de problemas que ya inundaba la relación entre Tomas y Ebba . Pero, sobre todo, la avalancha y sus consecuencias se revela como una lograda metáfora de las reacciones humanas, a veces tan imprevisibles y quizá irracionales, que a la postre pueden determinar nuestro futuro.


Los seres humanos, viene a decir el sueco Ruben Östlund, somos poca cosa, tremendamente vulnerables al instinto –esa “fuerza mayor” del título–, presas muchas veces de reacciones puramente animales o planas que pueden arrastrarnos casi inconscientemente. La postura sensata sería entonces aceptar esa limitada realidad de nuestras vidas y, por tanto, dirigir una mirada humilde y comprensiva hacia las miserias de los demás, a las que todos estamos expuestos.


Se habla por tanto de la necesidad de comprender, pero también de aceptarse, de perdonar. Y en el film que nos ocupa adoptar o no ese enfoque puede suponer la reconciliación o el divorcio, a la vez que el punto de vista de los hijos se revela clave para conseguir la ansiada unidad familiar. Östlund ofrece en este sentido un precioso y sutil desenlace.


Fuerza mayor es a veces una película desconcertante debido al tono que adopta. Por momentos hay una enorme tensión y parece cernirse una tragedia tremenda sobre la historia, muy del estilo nórdico, para luego ofrecer escenas tragicómicas, bien resueltas –como la vivida por el amigo barbudo y su pareja– o detenerse en pasajes de gran contenido dramático, como el patético ataque de ansiedad en el hotel. Y dentro de una gran sobriedad formal, el director dota a la película de una inmejorable atmósfera, por momentos muy inquietante, reforzada por una bellísima y nublada fotografía nival de las montañas alpinas, un elegante uso de la cámara y unos pasajes musicales de Vivaldi de enorme expresividad, perfectamente escogidos. (Fuente: decine21)



Año: 2014
Título original : Turist
Países: Dinamarca, Francia, Noruega, Suecia
Duración : 118m.
Dirección: Ruben Östlund
Intérpretes: Johannes Kuhnke,Lisa Loven Kongsli,Kristofer Hivju,Clara Wettergren,Vincent Wettergren,Fanni Metelius,Karin Myrenberg,Brady Corbet,Johannes Moustos
Música: Ola Fløttum
Fotografía: Fredrik Wenzel

13 marzo 2015

Hacer el bien es contagioso


Blind devotion [Devoción ciega] es una de las más recientes producciones de Jubilee Project, una iniciativa de tres jóvenes amigos, dos de ellos hermanos, norteamericanos de origen asiático. En 2010, Eddie Lee (trabaja en la Casa Blanca en asuntos de integración y educación) y Jason Lee (consultor de empresas), junto con Eric Lu (médico de centros escolares), decidieron recolectar fondos para ayudar a las víctimas del terremoto de Haiti. 

Hicieron un vídeo que multiplicó la recaudación, y entonces pensaron poner en marcha Jubilee Project, una iniciativa que lanza campañas inspiradoras con la idea de que "hacer el bien es contagioso". Han producido ya más de un centenar de cortometrajes con historias muy simples pero muy eficaces, con millones de visionados en distintas plataformas de la red.
Eric conoció a Jason en un retiro de su iglesia, y luego a Eddie, comenzando una buena amistad que Eric lleva más allá: "Soy hijo único, así que considero a Jason y Eddie mis hermanos". Y añade que el éxito de Jubilee Project "es la prueba de que no se debe a nuestro propio impulso o voluntad. Puedo decir francamente que no podríamos haber hecho esto sin la voluntad de Dios en nuestra vida. Cuando uno vive para sí mismo y busca sólo obtener gloria y fama, se consume. Y a mí me ha pasado muchas veces. Pero cuando hacemos cosas por un fin superior, por algo mucho mayor que nosotros, Él nos da la fuerza y la convicción para continuar".

Con Blind devotion [Devoción ciega] han rendido un precioso homenaje al amor verdadero, basado en una decisión y en una acción, más que en sentimientos que van y vienen. Es su forma de apoyar también la difusión de un libro de Francis Chan, predicador cristiano no denominacional, Tú y yo para siempre, sobre el amor en la perspectiva de la eternidad. (Ver abajo el vídeo antes de seguir leyendo.) 

Blind devotion [Devoción ciega] cuenta la historia de un hombre que ama a su esposa, que se está quedando ciega, con hechos, y es amado por su esposa, en lucha con la ceguera, con hechos también. No es, por tanto, una historia de pasiones extraordinarias o sentimientos melifluos, y de hecho la traumática situación, de duras consecuencias para ambos, provoca un enfriamiento en su trato mutuo.

Sin embargo, ambos demuestran con sus acciones que lo que les une es el deseo del bien del otro, más que la satisfacción propia. Y, en última instancia, es ese bien del otro lo que les hace felices. (Fuente : Religiónenlibertad)

11 marzo 2015

Estamos rodeadas de amor


Traigo un nuevo capítulo de la serie "Los pasos del silencio" de la tv2000 italiana, subtitulados al español por este blog, sobre la vida monástica de oración, silencio y contemplación. Los asiduos a la serie ya sabéis de la belleza de cada episodio, a los que lo descubren por primera vez, recomendarles cada uno de los publicados. 

Hoy presento al Monasterio de Las Visitandinas en Pinerolo, (Turín).La Orden de la Visitación de Santa María fue fundada en 1610 por San Francisco de Sales. Las monjas son popularmente llamados visitandina y posponen a su nombre la VSM iniciales.Las visitandinas se fundaron en Annecy, en Saboya, donde habían encontrado refugio obispos de Ginebra tras el paso de la ciudad suiza al calvinismo. El 04 de junio 1607 el obispo Francisco de Sales expresaron su voluntad de establecer congregación de mujeres Juana Francisca, baronesa de Chantal, su fiel discípula, y 6 de junio 1610, el día de la fiesta de la Santísima Trinidad, comenzaron las primeras tres aspirantes en su noviciado en la casa de la Galerie, en las afueras de Annecy.

Los monasterios de la Visitación también se convirtió en el hogar de actividades educativas: la mística Margarita María Alacoque, monja de la orden, estaba entre la inspiración principal de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, propagada por la Visitación. Las visitandinas son religiosas en votos solemnes, dedicadas a la vida de la meditación y la oración. Están organizadas en monasterios autónomos, gobernadas por una superiora: a finales de 2008, la orden contaba entre 2.073 monjas y novicias y 137 casas.Los monasterios de la Visitación están presentes en Europa, América, África y Asia.

Dos son las  frases que me ha llevado esta vez, a una reflexión profunda  : " Nuestro futuro es Dios" "Estamos rodeadas de amor"